Las medusas es probablemente uno de los seres más poéticos. Su forma, su movimiento eterno y fluctuante, su transparencia en ocasiones. Su belleza atrae, pero castiga. Enorme potencialidad poética...
Te dejas llevar, en inhumana transparencia,
en la infinitud de un mar de dudas.
Te acercas y me hieres.
Me rozas y te odio.
Y siguiendo con desánimo tu camino,
te pierdes con tu eterna cadencia
dejando lágrimas saladas a tu paso.
A la medusa
domingo, 12 de agosto de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
Motivo del blog
El motivo de este blog es una idea que desde mi infancia me inquieta y estimula: es la poética de lo cotidiano. Recuerdo con una intensidad desproporcionada para el tiempo trasncurrido, tendría yo unos 7 años, cuando me encontré en la calle, al lado de unos containers, un triciclo abandonado, rodeado de basuras y todo aquello de lo que nos desprendemos con el uso diario... Me detuve. Mi acompañante, adulto, me preguntó que por qué me paraba. "Ese triciclo"- le dije. "Es solo un triciclo y está roto"-me respondió. Me quedé pensativo por la diferente percepción que teníamos del mismo objeto, la distinta mirada con la que observábamos una misma realidad. "No es solo un triciclo. Un niño ha perdido su infancia".
Esta anécdota de aparente insustancialidad, creó en mí la idea, que se afianzó con el paso del tiempo, de que la poesía nos envuelve sin saberlo, porque no se nos educó para ver el mundo desde el prisma de la lírica, si no desde la prosa de la utilidad y la apariencia. Con el paso de los años, he seguido viendo poesía en lugares insospechados, en los que la innmensa mayoría (me viene el recuerdo del poeta de Blas de Otero) veía lo exclusivamente denotativo; percibía la poesía en la mirada sincera de una madre, en el crepúsculo de la vejez...pero también en un vaso de gin tonic vacío, en el que los hielos bailaban con sed de embriaguez eterna o en una aspirina en una mañana dominical, alivio a la depresión de una noche llena de excesos.
Ver el mundo desde un punto de vista epidérmico, hace que la vida sea profunda y bella, pero también dolorosa e incomprensible.
Todo esto, junto al hastío y la ociosidad, ha hecho que haya tomado la decisión de compartir con la "inmensa minoría", como diría Juan Ramón, mis inquietudes expresadas en reflexiones y breves poesías hacia todo aquello que tiene el estigma de lo cotidiano. Asimismo, me gustaría que todos aquellos que lo deseen saquen lo lírico a lo prosaico y lo compartan. En el mundo no falta poesía, simplemente hay que entrenarse para percibirlo en todo aquello que nos rodea...
Salud
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